domingo, 15 de enero de 2017

La lucha antiterrorista en España: "en el buen camino pero muy lejos de acabar con el yihadismo"

Este artículo se ha publicado en Información Sensible

Este miércoles, la librería Los Editores de Madrid ha acogido un coloquio sobre yihadismo protagonizado por dos grandes expertos: el periodista de internacional especializado en el Maghreb y autor de La España de Alá (2016, La Esfera de los Libros), Ignacio Cembrero, y el general de brigada de Artillería, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) y autor de Yihadismo (2016, La Huerta Grande), Miguel Ángel Ballesteros.


Ballesteros define a los yihadistas modernos como aquellos que atienden a la yihad defendida por los sunís, que apoyan el uso de la violencia para defender la comunidad musulmana, la umma. Son los salafistas. Pero la yihad de la que habla el Corán es interpretada por la mayoría de musulmanes como esfuerzo personal para vivir conforme a sus creencias.

La inspiración de la ideología salafista fueron las teorías del profesor egipcio Sayyid Qutb, fallecido en 1966. Ballesteros aclara en su libro que Qutb fue militante de los Hermanos Musulmanes, organización que, creada en Egipto en 1928, “no es ni ha sido yihadista, pero según la época, ha sido más o menos radical, y de sus filas sí han salido yihadistas de renombre”.

Qutb defendía que para lograr la unidad musulmana había que exterminar a los gobiernos de países musulmanes que no se regían por la sharia, porque por ello los consideraba apóstatas. A Qutb le preocupaba el laicismo de los gobiernos, que la comunidad musulmana como él la entendía desapareciera.

Explicó Ballesteros que esas teorías se materializaron en los 70 en Afganistán. Entonces, la falta de control de Estados Unidos sobre el Gobierno de Kabul empujó a Occidente a intervenir junto a la Unión Soviética para expulsar de allí a los seguidores de Qutb, mientras que Pakistán y Arabia Saudí apoyaron la insurgencia, a los yihadistas, para expulsar a la URSS.

Fue a partir del 11-S cuando se tomó conciencia de la yihad global. Entonces, recordó Ballesteros, los yihadistas huían de Afganistán por temor a EE.UU. Y Al Zarkawi, antiguo líder de al Qaeda en Iraq (AQI) y después del DAESH, llegó a Iraq cuando EE.UU. aún no estaba allí.

Se creó el DAESH con Al Zarkawi defendiendo que, al atentar, lo inteligente era quedarse con el territorio e implantar un Estado Islámico. En un año y medio, el DAESH consiguió hacerse con el 40% de Iraq y el 50% de Siria. Un rápido alcance de poder que atrajo a yihadistas repartidos por distintas partes del mundo.

La lucha antiterrorista en España
Durante 2016, ha habido un total de 44 menciones a España en vídeos, artículos de revistas yihadistas y comunicados emitidos desde foros y redes sociales.
A juicio de Ballesteros, la lucha antiterrorista en España está “en el buen camino, pero estamos muy lejos de acabar con el yihadismo”. El experto considera que lo urgente es evitar la radicalización de jóvenes.

Cembrero dio el dato de que, cada cinco días y medio, hay en España una detención por delitos relacionados con el terrorismo yihadista. España era, hasta noviembre de 2015 –cuando se produjo el brutal atentado en la sala Bataclán de París-  el país europeo donde más operaciones antiterroristas se realizaban.

Recordó Cembrero que casi todos los detenidos en España se dedican a labores propagandísticas y  de reclutamiento. Esa es una de las razones por las que “no hay que caer en el alarmismo”, aconseja el periodista, que quiso trasladar un “relativo optimismo, porque aquí no ha habido atentados con víctimas desde el 11-M”, sin atreverse a afirmar lo dicho por el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, que esta semana afirmó que “aquí no puede suceder” un atentado como el de Berlín.

Además, en España “ha caído mucho, también en el resto de Europa, el adoctrinamiento en mezquitas y en cárceles”. Cembrero afirma que la radicalización en las cárceles españolas es menor y que “eso es porque están controladas por Interior y no por el sistema de Justicia”.

Razonando por qué podemos ser “relativamente optimistas” respecto a la amenaza yihadista en España, contó Cembrero que varios policías le han confesado que consideran que el nivel de alerta 3 sería suficiente para dar seguridad. El Gobierno mantiene un nivel 4 de alerta antiterrorista, siendo 5 el nivel máximo.

¿Por qué estamos menos expuestos que otros países europeos?
Cembrero destaca dos razones por las que los españoles no hemos sufrido en los últimos años ataques terroristas como los que son frecuentes en el resto de Europa: la “hiperactividad policial” y el tipo de inmigración.

Por un lado, la política preventiva, con el endurecimiento del Código Penal, sirve para que potenciales terroristas sean frenados a tiempo. Y por otro, tiene mucho que ver con la ausencia de atentados el hecho de que aquí la inmigración ha llegado más tarde que a otros países del entorno. Pues la radicalización en países occidentales se da, mayoritariamente, en inmigrantes de segunda y tercera generación. Y en España hay poca población inmigrante de segunda generación y es casi nula si hablamos de tercera.

Donde más inmigrantes de segunda generación hay es en Barcelona y en Murcia. Aparte está Ceuta y Melilla, aclaró Cembrero, “que no es comparable con el resto de España porque el porcentaje de detenidos allí es significativamente más alto que en la península, donde el fenómeno del yihadismo es distinto” porque, señaló, ejerce gran influyencia la “contaminación” que Ceuta y Melilla reciben del norte de África, donde el yihadismo está muy extendido por grupos armados afincados en el Sahel y vinculados a al Qaeda en el Magreb Islámico o al DAESH.


Mosul "podría estar limpia en primavera"

Al terminar las intervenciones de los dos especialistas, una de las preguntas de los oyentes fue sobre las consecuencias de erradicar al DAESH de Mosul y de todo Iraq. Ballesteros explicó que el DAESH responde a sus pérdidas militares con atentados. Ataques como el de Bataclán han coincidido con pérdidas militares en otros territorios, “y es también una manera de compensar a sus tropas” señaló.

Sobre cuándo se pondrá fin a la operación en Mosul, el experto vaticina que la ciudad “podría estar limpia en primavera”. Al destruir los puentes del Tigris, explicó, “la lucha tiene que ser más lenta, porque no hay capacidad para atacar desde todos los puntos”. Una vez derrotados en las regiones donde han conseguido más poder, “el peligro estará en dejar que se reagrupen”, apuntó el experto.

También fue asunto de interés el intercambio de información entre los países en el marco de la lucha antiterrorista. Ballesteros destacó que la oficina que hace poco más de un año se creó en La Haya para tal fin, está funcionando bien y es dirigida por el coronel de la Guardia Civil Manuel Navarrete.

La separación entre al Qaeda y DAESH
Preguntado por una posible unión entre al Qaeda y el DAESH, Ballesteros afirma que no puede descartarse, pero insiste en que es necesario advertir las diferencias entre uno y otro grupo, que se separaron por las discrepancias en cuanto a su ambición territorial y han seguido estrategias de expansión distintas.

El actual líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, criticó hace unos días los ataques aleatorios contra civiles que promueve y lleva a cabo el DAESH, y llamó mentiroso al líder de este grupo, Abu Bakr al Baghdadi.

En una entrevista publicada hace unos días en Vozpopuli, el analista y miembro del Grupo de Estudios de Seguridad Internacional (GESI) Manuel R. Torres, advierte que al Qaeda no ha desaparecido y es muy potente en Siria y también en África. Pero para los nuevos yihadistas, explica este experto, sobre todo para los que se radicalizan en territorio occidental, el DAESH es más atractivo, porque su aparato de propaganda es mayor, y también su actividad dirigida a adoctrinar y a reclutar a través de las redes. Las campañas desde las redes sociales conectan con las generaciones más jóvenes, y eso lo ha sabido aprovechar muy bien el DAESH.


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