domingo, 19 de noviembre de 2017

De ‘La Manada’ va '13 Reasons why'

Imagen de la primera temporada de 13 Reasons Why. Youtube
Hace unos meses vi la serie 13 Reasons Why, basada en la exitosa novela de Jay Asher. Antes escuché comentarios que criticaban que “puede incitar al suicidio” porque “lo presenta como una salida fácil”. Críticas de psicólogos que consideran que no es recomendable para adolescentes aparecieron en grandes medios de comunicación. Más allá de decidir si sería perjudicial o no para alguien joven y con problemas o pensamientos suicidas ver esta serie, ¿por qué no hablar de la cruda advertencia que hace sobre la violencia contra las mujeres, el silencio a su alrededor, el miedo a confesar, el temor a ser puesta en duda, la cultura de la violación? El tema principal no es el suicidio, como tanto se ha dicho, es el miedo y el silencio que encubren la injusticia.


En una de las críticas a la serie, un articulista dice que “idealiza la enfermedad mental”. Comentándola con varias personas, coinciden en que les parecen “exageradas” las reacciones de la protagonista, que el personaje está demasiado dramatizado. “A todos nos han insultado alguna vez en el instituto o nos han pasado cosas parecidas, son cosas que pasan y no debería dramatizar tanto eso, puede ser peligroso”, esto me dijo una amiga comentando cómo podrían interpretar la serie jóvenes que estén pasando por situaciones parecidas a las de los protagonistas. Porque el acoso sea habitual ¿debemos suavizarlo en el cine en lugar de mostrar su lado más crudo? ¿Por qué para criticar la serie nos fijamos en el drama interno de la protagonista (sus poemas, la narración de sus recuerdos etc.) y no tanto en la importancia que da a la actitud que toma cada personaje frente la violencia?

La historia toca muchas aristas: acoso escolar, envidias, soledad, ansiedad, jóvenes con problemas afectivos, violencia, juicios permanentes, violaciones, silencios, depresiones, y suicidio. Aunque sus protagonistas sean adolescentes, no creo que haya que interpretar 13 Reasons Why como una historia dirigida más al público adolescente que al adulto, y tampoco criticarla desde la óptica de que presenta una postura sobre el suicidio. Su mensaje es un grito contra la violencia, de género y de grupo. Sobre todo, es una representación bastante clara de la realidad que es el constante juicio contra las mujeres.

‘La Manada’
Con el juicio a ‘La Manada’ que arrancó esta semana, las redes se han llenado de conversaciones sobre esta misma cuestión: cómo las mujeres víctimas de agresiones machistas temen denunciar porque saben que serán puestas en duda, y hasta acusadas de ser responsables de su humillación.

La Audiencia Provincial de Pamplona, que juzga el caso de la joven de 18 años que en la noche del 7 de julio de 2016 denunció haber sido violada a manos de cinco chicos, admitió como prueba el informe que detectives privados contratados por una de las defensas hicieron sobre la rutina de la víctima tras la agresión. Viene a decir que es menos víctima porque, por sus publicaciones en redes sociales, parece que “no quedó traumatizada”. Ella es la juzgada en este debate, doblemente víctima. Una realidad tan retorcida como el drama que presenta 13 Reasons Why. El tema principal no es el suicidio como tanto se ha dicho, es el miedo y el silencio que encubren la injusticia.

13 Reasons Why
La protagonista Hannah Baker (Katherine Langford) sufre acoso escolar y sexual en el instituto donde llegó de nueva, es humillada por varios de sus compañeros y su sensación de indefensión se agrava cuando es testigo de la violación a una compañera, Jessica (Alisha Boe). Trata de denunciarlo, pero la víctima lo niega, prefiere callarlo, y también el resto. Después Hannah es violada por el mismo joven. Tiene miedo a hablar y mantiene silencio durante una semana, pero decide buscar ayuda en el orientador de estudiantes del instituto, y termina confesándole que fue forzada por uno de los chicos de último curso en una fiesta. Esta es la conversación:

- Hannah, no voy a juzgarte, pero ¿aquella noche pasó algo de lo que te arrepientas?
- Sí
- ¿Estás avergonzada por lo que pasó?
- Sí
- Quizá tomaste la decision
- No
- La decisión de hacer algo con un chico y ahora te arrepientes
- ¡Dios mio? ¡No! ¿Eso es lo que usted supone?
- No, solo te lo pregunto
- No tomé una decisión
- De acuerdo. ¿Pasó algo en la fiesta que pueda considerarse ilegal?
- Quizá
- ¿Alcohol?
- Sí, pero yo no estaba bebiendo
- ¿Drogas?
- No que yo sepa
- ¿Él se te echo encima?
- Creo que sí
- ¿Lo crees? Pero no estás segura. ¿Le dijiste que parara?
- No

Lo cierto es que en la escena de la violación ella sí le pide que pare. Le pide “por favor” que la deje en paz, le dice que quiere irse, que tiene que irse a casa. En los casetes que deja grabados antes de suicidarse, describe: “Se que algunos de vosotros pensaréis que podría haber hecho más, o debería haber hecho. Pero estaba en shock. Y en ese momento me sentí como si ya estuviera muerta”. En las cintas también queda grabado que estaba preocupada por su reputación: “Pensé que quizá podría olvidar lo que había pasado. Pero gracias a ti, Bryce, finalmente he estado a la altura de mi reputación”.

En la conversación con Mr. Porter (Derek Luke) en su despacho, unas horas antes de acabar suicidándose, Hannah no está segura de confesar todo, incluso está a punto de irse sin hablarle de la noche en la fiesta. Después de contarlo se siente todavía más insegura. Sigue la conversación:

- Quizá lo consentiste, y luego cambiaste de opinión
- ¡No! ¡No fue asi!
- ¿Deberíamos involucrar a tus padres o a la policía?
- ¡No!
- Hannah, ¿quién es el chico? ¿Quién es el chico?
- No puedo
- Cuando un estudiante es agredido, mi obligación es ir a la policía. Pero necesito saber exactamente qué pasó, y quién lo hizo.
- Si te lo digo, ¿me prometes que él irá a prisión? ¿Y que no tendré que volver a verlo, que no tendré que enfrentarme a él?
- No puedo prometerte eso Hannah. Pero te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para mantenerte a salvo y protegerte en este proceso. Pero no puedo hacerlo hasta que sepa todo lo que pasó.
(ella no le dice el nombre del agresor)
- Si no puedes darme un nombre, y si no quieres presentar acusación contra este chico, si ni quisiera estás segura de poder presentar cargos, entonces solo queda una opción.
- ¿Cuál?
- No trato de ser tajante, Hannah, pero puedes seguir adelante
- Quieres decir no hacer nada
- ¿Él está en tu clase?
- Es de los mayores
- Eso quiere decir que habrá dejado el instituto en unos meses
- ¿Me toma el pelo?

Los compañeros de Hannah, después de haber escuchado sus grabaciones y de que sólo uno de ellos -el coprotagonista Clay Jensen (Dylan Minnette)- esté dispuesto a sacarlas a la luz, no quieren admitir que han estado encubriendo a un violador. Cuando Clay intenta convencer a Jessica para que denuncie a Bryce, ella duda: ¿quieres que le diga a todo el mundo lo que me pasó?

El mensaje está muy claro. La historia va de cómo en la cultura de la violación los culpables son todos los que normalizan el delito. De por qué solo una de cada seis violaciones en España son denunciadas (según datos de la Federación de Asociaciones de Asistencia a Mujeres Violadas). Es paradójico que, siendo el silencio el problema aquí, las advertencias y críticas contra esta serie han  llegado hasta el punto de que en Canadá se prohibió el debate sobre ella en las escuelas y se advirtió a los padres de alumnos. En Nueva Zelanda se clasificó para mayores de 18 años.

La víctima de los Sanfermines de 2016 declaró durante cuatro horas el pasado martes. Finalmente no tuvo que ver los vídeos de la violación, pero si los abogados lo hubieran solicitado la Audiencia los habría reproducido. Sobre la valoración del informe de detectives privados, la Audiencia justificó que sólo se fijaría en la parte referida a la actividad de la víctima en redes sociales. Sin embargo rechazó admitir como prueba los mensaje de 'La Manada', así se llama el grupo de Whatsapp donde los violadores compartieron con sus amigos mensajes y vídeos sobre la violación múltiple. Ella se vio obligada, por los tribunales y por los medios de comunicación, a explicar por qué no opuso más resistencia. El abogado de uno de los acosadores preguntó por qué solo tenía lesiones leves tras la agresión. Dijo que entró en shock. El miedo la paralizó.

De esta víctima se ha insinuado que su testimonio es menos creíble porque ella trata de hacer su vida y divertirse, aunque haya sido humillada públicamente. Se le roba el derecho a ser una más, porque ha sufrido, los demás lo saben, y si no la ven sufriendo sentencian que disfruta con su drama.

Nos preguntamos ¿qué nos tiene que pasar para que nos crean? De esto va 13 Reasons Why, es la lucha de Hannah. La serie me parece absolutamente necesaria, por el miedo y el silencio que sostienen todo abuso, y porque siguen muriendo mujeres que habiendo denunciado a sus agresores, en su defensa solo consiguieron medidas que los maltratadores y asesinos logran incumplir.

Otro ejemplo, real, de esta cultura de la violación:

Este cartel lo difundió el Ministerio de Sanidad como campaña para frenar el consumo de alcohol entre los jóvenes, al lado, junto al chico, la parte en amarillo dice: "su consumo continuado ocasiona daños físicos y genera conflictos familiares".


Sanidad lo terminó retirando esta semana.

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