domingo, 1 de febrero de 2015

¿En qué quedará la LPI del PP?

Europa dice que enlazar no vulnera derechos de autor

Este artículo se ha publicado en El Diario Fénix
Imagen del manifiesto de Copyright for Creativity
Ha pasado un mes desde la entrada en vigor, el 1 de enero, de la nueva ley de Propiedad Intelectual ( Ley 21/2014) y aunque la amenaza de multas que acarrearía dio sus frutos antes de esa fecha, el ministerio de Cultura sigue sin concretar nada acerca del reglamento específico por el que actuará esta ley, y hay dudas sobre que llegue a hacerlo. Según Europa, no debería.

A principios de diciembre quedaron detenidos los administradores de las webs de enlaces seriespepito y peliculaspepito. Agentes de la Policía Nacional informaron entonces de que su actuación vino a raíz de denuncias por violación de la Propiedad Intelectual (PI), interpuestas por grandes cinematográficas. Horas después de conocerse esta noticia, la web series.ly, mostrando su desacuerdo con las bases de la nueva ley entonces en trámite, anunciaba que retiraría los enlaces que la infringieran antes de su entrada en vigor. Meses  antes, al conocerse que el Gobierno llevaría a cabo la reforma de la LPI, otra web eliminó sus enlaces de visualización gratuita de películas y series: Seriesyonkis. A estas reacciones le siguió la tajante respuesta de Google ante la aprobación del proyecto de reforma: el cierre, el pasado 16 de diciembre, de Google News en España .

Wert cree que el cierre de webs es algo positivo

Puertas cerradas que los usuarios han lamentado y que el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, celebra, valorando estos cambios como un triunfo de su LPI. Hace dos semanas, Wert calificaba el cierre de estas webs como algo “muy positivo” y prefería no entrar en detalle sobre lo que piensa acerca de la decisión de Google, “es una decisión empresarial y como tal no tenemos que entrar en ella, pero a nuestro juicio es una decisión prematura”, afirmaba para RNE.

Pero el ministro sigue sin concretar nada acerca del reglamento específico por el que actuará esta ley. Si es que llega a hacerlo, porque desde la UE están preparando una norma que contradice las decisiones del PP sobre cómo regular la Propiedad Intelectual en Internet. La directiva de 2001 (2001/29/EC o Infosoc) para proteger la PI en la red, hace años que quedó obsoleta, pues es anterior a la aparición de las webs y redes más utilizadas en la actualidad. Por ejemplo en 2004 se creó YouTube y en 2005 Facebook.

Los enlaces no se pueden criminalizar

 Los países de la UE tendrán que adaptar su normativa sobre el uso de la red a la nueva directiva que la Comisión Europea tiene previsto presentar como definitiva en este 2015. El Parlamento Europeo le tendrá que dar el visto bueno el próximo 20 de mayo. Según su borrador, que se presentó el pasado 19 de enero, los enlaces no se pueden criminalizar, ya que con los links “no se hace público un contenido, porque este ya era público en origen, lo que exime de toda responsabilidad por tales enlaces”.

Esta nueva normativa pendiente de aprobación se ha redactado teniendo en cuenta las propuestas que la organización Copyright for Creativity, representante en la Comisión Europea de 36 organismos que trabajan en el entorno digital, recoge en The Copyright Manifesto. Con él se ponen sobre la mesa los aspectos más urgentes sobre los que debe trabajar Europa en este ámbito. Bajo el título CÓMO LA UE DEBERÍA APOYAR LA INNOVACIÓN Y LA CREATIVIDAD A TRAVÉS DE LA REFORMA DEL COPYRIGHT, el manifiesto critica que la normativa actual protege a los propietarios de los derechos sin tener en cuenta que estos no siempre son los creadores de las obras. Destaca que esta reforma es tan importante para los usuarios como para las empresas que trabajan online.

Usuarios y empresas en Internet necesitan una regulación uniforme y adaptada

En el caso de los usuarios, señala que en la UE las leyes sobre el copyright son percibidas de forma tan arbitraria como impredecible. Prueba de ello es que desde los distintos países miembros no se puede acceder a los mismos contenidos ni se pueden utilizar libremente las mismas herramientas digitales.  Por ejemplo en Irlanda la descarga de contenido online penaliza directamente a los usuarios, se puede escuchar música o ver películas en streaming pero no descargarlas. Es algo de lo que fue advertida a las pocas semanas de instalarme aquí, cuando me contaban el caso de una chica italiana que, sin saber que estaba haciendo algo ilegal, descargó música. A los pocos días llegó una notificación a la casa donde tenía alquilada una habitación, ahí se indicaba la IP del ordenador desde donde se había hecho la descarga y se advertía de que se dejaría a todos los inquilinos sin Internet durante una temporada si se volvía a dar el caso. Esta vez la penalización no pasaba de ahí, pero puede variar en función del volumen del contenido que se descargue. Ni en España ni en Italia es así.

En el lado de los negocios, según indica el citado manifiesto, las normas europeas sobre el copyright suponen una desventaja competitiva para la economía europea y sus emprendedores. En este sentido recuerda que en EEUU la normativa sobre el copyright está más adaptada a los cambios que ha traído Internet en las últimas décadas, permitiendo un “uso justo” de las obras protegidas.

¿A quién le interesa el prolongado copyright?

Se da importancia también a la duración del copyright. No tiene sentido que la LPI no permita que las obras protegidas por los derechos de autor pasen a dominio público tras la muerte del mismo. Pues de esta forma se limita el uso y conocimiento de la obra, así como su contribución al patrimonio cultural. Sobre este aspecto, el creador del software libre, Richard Stallman, explica en su obra Software libre para una sociedad libre que “son los editores, y no los autores, quienes suelen ejercer los derechos y quienes se quedan con la mayoría de los beneficios, aunque los autores consigan una pequeña porción. Por eso los editores son los que con frecuencia presionan más para aumentar los poderes del copyright” (Stallman, 2004, pág. 107)

Por eso ha sido una asociación de grandes editores –AEDE- la que ha presionado para que saliera adelante la reforma de LPI que nadie más, salvo ellos y el PP, ve útil ni sensata, no en Internet.


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