domingo, 14 de febrero de 2016

La caída del petróleo debilita el crecimiento del régimen corrupto de Angola

Este artículo se ha publicado en Información Sensible
El presidente de Angola, Eduardo Dos Santos, y el primer
ministro chino, Li Keqiang
El Gobierno de Dos Santos es un sistema corrupto que ha centrado su crecimiento en la dependencia exterior y en el apoyo internacional que le proporciona el petróleo. China es el gran socio de Angola con el que Estados Unidos compite por el control de este territorio africano.



La economía de Angola no ha dejado de crecer en los últimos años, su PIB llega a 131.000 millones de dólares en 2014. Pero, aunque el Estado de Dos Santos, que cuenta 36 años en el poder de Angola, crece según este indicador, el nivel de bienestar del país no reflejan ningún aumento de la riqueza. Además, la actual caída de los precios del crudo complica la continuidad de su modelo de desarrollo.

Tras lograr la independencia en 1975, habiendo resistido durante siglos la colonización portuguesa a costa de millones de muertes, Angola pasó por 27 años de guerra civil que acabó por la victoria militar del MPLA, el Movimiento Popular para la Liberación de Angola dirigido por José Eduardo Dos Santos.

El poder del MPLA  se impuso, no hubo una negociación con el resto de movimientos independentistas ni una intención de armonizar el país en torno a una democracia plural. Así, al acabar la guerra civil en 2002, lo que se instala en Angola es un régimen autoritario y una nula división de poderes. Se equiparan Estado, Gobierno, Nación y MPLA.

El Gobierno de Dos Santos centra su crecimiento en la dependencia exterior. El de Angola es un modelo de crecimiento que se apoya en la inversión privada extranjera y en la corrupción, que forma parte de la estructura de poder del país.

Es un modelo que ha funcionado para elevar el PIB nacional, pero no para alcanzar una cierta calidad de vida de los ciudadanos ni para consolidar una clase media.  Según datos del Banco Mundial, por PIB Angola está en el puesto 58 de 210 países, en cambio está a la cola en indicadores como Transparencia (168 de 192), Desarrollo Humano (148 de 191) o Desempeño Ambiental (160 de 178).

Según explica el estudio Angola, radiografía de un país petrolero, realizado por investigadores especializados en Geografía, Economía y Desarrollo, el sistema angoleño se apoya en tres elementos: Los recursos económicos y el respaldo internacional que proporciona el petróleo; La corrupción ejercida desde las altas esferas de poder y que alimenta diferentes redes clientelares y la represión, control social y cierta cultura del miedo heredados del régimen militarizado de la guerra.

No al FMI sí a China
En 2004, dos años después de la victoria militar del Gobierno de Dos Santos, y aceptada la liberalización y apertura el exterior, el presidente rechazó firmar un acuerdo de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con esto, Dos Santos evita las exigencias del FMI en cuanto a trasparencia en las cuentas del petróleo. Aunque hay que tener en cuenta aquí que los dirigentes del FMI están interesados en favorecer a las grandes compañías de los Estados emergentes más influyentes, por lo que están igualmente interesados en la estabilidad de regímenes elitistas como el de Angola.

En cualquier caso, Dos Santos aceptó el acuerdo con China, por el que obtuvo un crédito de 2.250 millones de dólares a cambio de suministrar petróleo y de que China sea además uno de los principales inversores en Angola. Interviene en la construcción de infraestructuras, en telecomunicaciones y en explotación petrolera.

En septiembre de 2008 se celebraron las primeras elecciones legislativas después de 16 años y participaron 8’3 millones de votantes. El control sobre los recursos institucionales y financieros permitió al MPLA que las elecciones sirvieran para perpetuar su poder, contaba con el respaldo propagandísticos de los medios de comunicación además de con una amplia financiación para su campaña.

Un fuerte respaldo internacional
Existe un interés exterior por mantener la soberanía de este régimen corrupto. Los gobiernos occidentales ayudan a consolidar la estructura de poder del régimen angoleño para garantizar así las concesiones petroleras obtenidas por sus multinacionales.

Sobre todo, además de China, el MPLA recibe apoyo de parte de Estados Unidos -que antes había apoyado al derrotado UNITA (Unión para la Independencia Total de Angola)- porque EEUU, además de apoyar a Angola por el beneficio económico que se deriva de la explotación del petróleo, está interesado en mantener cierta estabilidad en el territorio africano y, sobre todo, en occidentalizar la zona implantando su modelo de desarrollo.

Los ingresos en Angola dependen mucho de la exportación de petróleo y eso se convierte en un problema especialmente en estos momentos, cuando la caída de los precios del petróleo está en niveles alarmantes. 

Como consecuencia de esto, los precios en Angola han subido hasta un 60% en los últimos cinco años y el Gobierno ha reducido el gasto social y se ha visto obligado a pedir nuevas ayudas. 

Angola ha recibido del Banco Mundial un crédito de 650 millones y ha vuelto a recurrir a la ayuda de china, que desde que acabó la guerra ha dado en crédito 20.000 millones a Angola.


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