domingo, 18 de septiembre de 2016

Los errores de Occidente en Libia: intereses que han beneficiado la expansión del DAESH

Entrevista con Conchetta Dellavernia, analista especializada en yihadismo

Este artículo se ha publicado en Información Sensible
La falta de un plan de paz en Libia llevó a Occidente a dar
poder a los terroristas
Este miércoles han salido a la luz las críticas del comité de Asuntos Exteriores del parlamento británico hacia la intervención conjunta de Francia y Reino Unido en Libia para derrocar a Gadafi en 2011. BBC ha informado de las acusaciones al ex primer ministro David Cameron por aprobar la intervención sin contar “con información precisa de Inteligencia”, lo que llevó a las potencias europeas a facilitar la instalación de terroristas de al Qaeda en el norte de África.


El derrocamiento del régimen de Gadafi y su brutal ejecución a manos de los rebeldes dejó al país dividido en numerosas milicias. En su informe, el comité británico deja constancia de que el Gobierno no planeó una estrategia para pacificar Libia tras la caída de Gadafi, y señala también que no supo prever "el elemento islamista extremista existente en la rebelión". No lo hizo Reino Unido ni tampoco la ONU, que amparó la intervención en la que Estados Unidos estaba interesado.

La analista de Inteligencia especializada en redes yihadistas Conchetta Dellavernia,  no duda de que fue la presión de EE.UU. lo que empujó la intervención occidental en Libia. “Cuando mataron a Gadafi, lo hicieron para que Rusia se implicara en Libia, porque todo el ejército de Gadafi, todo el material, estaba en manos de militares rusos, por lo que al atacar Libia se atacaba directamente a Rusia, a sus militares que estaban allí, así como a parte de sus servicios de Inteligencia”, explica.

Pero Rusia se quedó al margen, Dellavernia sostiene que Putin fue previsor y lo que hizo fue una estrategia de ajedrez: el gambito, sacrificar una pieza con el fin de ganar la partida. “Rusia no puso un pie en Libia, ni por mar ni tierra ni aire, sino que dejó que los acontecimientos sucedieran”.

Lo que sucedió, dado que, como ahora confirma el comité de Exteriores británico, la coalición occidental no tenía un plan de estabilidad para Libia, “fue que EE.UU. y la UE tuvieron que poner en el gobierno a antiguos líderes de al Qaeda, del Frente de Liberación Libio, que habían estado en cárceles por pertenecer a al Qaeda y ya liberados se les dio el gobierno de Libia”. Esto permitió que el yihadismo se expandiera por toda la zona del Sahel y abriera las puertas de Europa desde África.

¿Por qué fue atacado el consulado estadounidense en Bengasi?
La frontera de Libia con el Sahel pasó a ser controlada por el hermano de un exlíder yihadista, explica la analista, por lo que los terroristas de al Qaeda tuvieron vía libre para afincarse en el país. “Cuando EE.UU. quiso cambiar a ese jefe de fronteras, llegó la amenaza del atentado”.

Cuando se produjo el ataque que mató a cuatro ciudadanos norteamericanos, entre ellos el embajador Christopher Stevens, faltaban dos meses para las elecciones de 2012 en las que Obama salió reelegido, y EE.UU. no quiso reconocer públicamente que se trató de un atentado terrorista.

Dellavernia asegura que, tal como ella misma advirtió en 2012 durante una entrevista para RT, el riesgo de atentado “se sabía desde nueve días antes”. Este es un hecho que recientemente ha salido a la luz con los correos intervenidos de Hillary Clinton pero, afirma la analista, “son correos de 2011 que entonces ya circulaban por ciertos huecos de la red”.

La inestabilidad y el terrorismo dibujan el escenario libio
La muerte de Gadafi en octubre de 2011 no conllevó el fin de la violencia. Las milicias opositoras se negaron a abandonar las armas y se enfrentaron entre ellas. Con apoyo del Ejército, el general Jalifa Haftar lanzó la ‘Operación Dignidad’ contra grupos yihadistas. Por su parte, la coalición Amanecer Libio, integrada por milicias islamistas, se enfrenta a las brigadas de Zintan que, aunque de inclinación liberal, cuentan con el apoyo de Haftar.

Además, las instituciones democráticas que se instauraron tras el derrocamiento de Gadafi están enfrentadas desde 2014, cuando Haftar ordenó la disolución del Congreso General conformado en 2012. Con la convocatoria de elecciones en junio de 2014, la Cámara de Representantes se puso a favor de la ‘Operación Dignidad’ y de las brigadas de la ciudad de Zintan, mientras que el Congreso General se negó a ceder sus cargos y se puso del lado de las milicias islamistas de Misurata.   

El sucesor de Gadafi en la lucha antiterrorista
El hijo de Gadafi Saif al Islam Gadafi, que fue detenido junto a otros defensores del régimen de su padre durante las revueltas de febrero de 2011, quedó en libertad el pasado abril, cuando el gobierno provisional libio que preside Fayez al-Sarraj le concedió la amnistía tras haber sido condenado a muerte en 2015.

Esa condena provocó multitudinarias manifestaciones de parte de los grupos pro Gadafi, a los que algunos libios se han unido tras haber apoyado la revolución, pues el resultado no ha sido el que los ciudadanos deseaban.

Puesto en libertad “y con el apoyo de todas las tribus africanas, no terroristas, no de al Qaeda”, apunta Dellavernia, Saif al Islam Gadafi ha formado brigadas para expulsar al DAESH y a sus grupos terroristas, que son los que tienen ahora el poder en Libia,  donde además la rama suní del islam es la religión mayoritaria.

Por un acuerdo con el Gobierno de al-Sarraj, EE.UU. está atacando desde el pasado agosto las posiciones del DAESH en Sirte, la ciudad donde los terroristas habrían asegurado su centro de operaciones.

“En el momento en que EE.UU. se dio cuenta de que se iba ampliando la llegada de tribus africanas (coordinadas por Saif Gadafi) que están luchando contra el DAESH, se decidió a entrar a bombardear”, señala Dellavernia para destacar que, cuando el Ejército estadounidense entró en Libia (antes del citado acuerdo con el Gobierno de Sarraj) “no estaba bombardeando al DAESH sino a las tribus”.

La analista explica que “no pasaron ni quince días desde que el hijo de Gadafi fue puesto en libertad hasta que formó las brigadas. Esas tribus de las que salieron las brigadas estaban dispersas por África y las ha recuperado inmediatamente. Y EE.UU., para impedir esa recuperación y esa unión de tribus (pro Gadafi) ‘fue corriendo’”, asegura la especialista.

Actualmente, Europa y EE.UU. sí están implicados en combatir el yihadismo en el norte de África. Este miércoles, el Gobierno alemán ha anunciado el envío de 650 soldados a la nueva misión de la OTAN en el Mediterráneo, la llamada ‘Operación Guardián del Mar’, cuyo objetivo principal es poner freno al contrabando de armas del DAESH.

Por otro lado, Italia va a desplegar fuerzas militares en Libia. Según lo ha anunciado la ministra de Defensa Roberta Pinotti, la misión se centra en la construcción de un hospital de campaña junto al aeropuerto de Misurata. Para ello, Italia prepara el envío de unos 300 militares, entre ellos personal médico, de enfermería, apoyo logístico y protección, que serán apoyados por un avión y un buque de guerra.

El pasado mayo, la UE anunció que la operación naval frente a las costas de Libia para desarticular las redes de tráfico de personas se ampliará durante un año más.

En los últimos meses, Libia se ha consolidado como centro estratégico del DAESH desde donde el grupo coordina sus operaciones. El pasado junio, el director de la CIA, John Brennan, alertaba de que el número de simpatizantes del autodenominado Estado Islámico no deja de crecer, de manera que la organización terrorista bajo ese nombre cuenta ahora mismo con más combatientes de los que le han sido nunca atribuidos a Al Qaeda.

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