viernes, 22 de noviembre de 2013

La inviabilidad de una medida solidaria

Este artículo se ha publicado en El Diario Fénix

Diego Valderas
Fuente: eldiariofenix.com
Hace unos días el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, anunció que pondría en marcha una medida para los ciudadanos: el suministro “gratuito” de agua y luz para las aproximadamente 50.000 familias que cobran el ‘salario mínimo’ o ‘de inserción social’ en Andalucía.



En una entrevista con Antonio García en su programa ‘Al rojo vivo’, Valderas defendió que, frente a la falta de recursos que están sufriendo muchas familias, se pueden dar soluciones partiendo de un “fondo social de solidaridad interna”, que se podría poner en marcha en otras comunidades. El vicepresidente de la Junta habló de esta solución como de una forma diferente de salir de la crisis, enfocada, sobre todo, a evitar los ‘desahucios energéticos’ y de vivienda.

Evidentemente somos los ciudadanos los que nos encontramos con la crisis y los que necesitamos medidas para poder sobrevivir a ella. Por mucho que los políticos hablen de deuda y de presupuestos ajustados, no son ellos los que pierden su trabajo o ven disminuir sus sueldos hasta no poder ir a hacer la compra o no poder poner la calefacción.

Como dato, indicaba Valderas que son casi 500.000 las familias andaluzas que en el último año se han visto privadas del abastecimiento energético y de agua. Frente a ello, este señor no duda de que “cualquier gobierno que piense en sus ciudadanos, tiene que poner en marcha políticas como esta”, pero ya sabemos en quién piensan antes la mayoría de gobiernos. Y en este sentido, en la misma entrevista, recordó Valderas la “hipocresía” que caracteriza la situación actual, ya que nadie cuestiona nada cuando se destinan recursos públicos a actividades de carácter empresarial, pero cuando se trata de ayudar a familias que lo necesitan, la idea se presenta como un disparate.

Exactamente así se ha presentado el anunció de esta nueva medida por parte de muchos medios de comunicación. En parte porque, atendiendo a lo que ha dicho el ministro de Industria, Energía y Turismo, Juan Manuel Soria, aquí lo importante es que las empresas cobren. Las críticas a la propuesta de Valderas han venido también por la aparente convicción de éste de que se trata de una medida que “se puede hacer y se va a hacer”. Pues tanto el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, como el ministro Soria y el portavoz de ASA-Andalucía, Antonio Jiménez, han respondido que ‘nada es gratis’ y han exigido a Valderas que explique de dónde exactamente va a salir el dinero que las empresas suministradoras tendrán que cobrar por el servicio prestado a todas esas familias.

Jiménez se ha quejado de que los 20 millones de euros que Valderas quiere destinar a dar agua y luz a quienes no pueden pagarla, “no está recogida en ningún plan presupuestario”. Y  ha señalado también que la Junta ha actuado por su cuenta para hacer pública esta iniciativa, que no podrá llevarse a cabo sin que las empresas implicadas tengan garantizadas sus ganancias.

Así que, lo que a nosotros nos importa se queda en el aire. La ‘medida solidaria’ es la mejor que hemos escuchado últimamente de boca de nuestros políticos, pero de nada nos sirve su anuncio en público, los aplausos y la supuesta inclusión de la misma en el programa del PSOE, si el peso de los intereses empresariales en la  política capitalista impide que se pueda hacer realidad.

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